Entre los terruños que destacan de Argentina, Valle Azul, en Río Negro, forma parte de un selecto segmento de parcelas únicas que producen vinos irrepetibles. Viñedo único, plantado sobre un suelo de ceniza y piedra sobre la barda del prehistórico lecho del Río Negro. Acunado por las lentas y azules aguas del río, por el viento que se enreda en los sauces y el canto de los pájaros que anidan en los frutales de la zona, el viñedo respira el carácter patagónico y le imprime al vino un sabor único, un color profundo y una finura de taninos propia de la región.